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Un día tuvimos un sueño

Delia Villareal Sandoval
Claudia González Ancira
Margarita González Ruvalcaba
Cecilia Sotomayor Reyes
19 de Enero de 2015

Este ensayo tiene la intención de compartirnos y compartir nuestro proyecto de Desarrollo Humano en Comunidades Populares, funcionando desde hace 20 años, nos parece un proyecto que se puede multiplicar fácilmente en otros lugares de nuestro país y nos mueve también la intención de que otras personas y grupos promotores del DH en nuestro país puedan compartir sus proyectos con nosotras y de esta manera enriquecernos mutuamente.

No sabemos ni como hemos llegado casi a cumplir 20 años de esta increíble labor que podríamos resumir en tres palabras: “Mensaje de esperanza”.

Hoy por hoy contamos con 7 grupos tomando el Diplomado en Desarrollo Humano, 6 de ellos en diferentes zonas de Monterrey y uno en Saltillo, todos ubicados en Comunidades Populares y con un aproximado de 90 alumnos cada uno.

Es importante para nosotros hacer un poco de Historia y poder mostrar cómo hemos ido creciendo y fortaleciéndonos a través del tiempo.

Grupo Encuentro Desarrollo Humano Monterrey, es una asociación educativa formada por un equipo de personas unidas por la amistad y por el interés de promover el Desarrollo Humano en personas que por su situación económica, no tienen acceso a planes o instituciones educativas.

Su objetivo es el de crear un espacio que favorezca la actualización de los recursos de la persona, con el fin de proyectarlos en su propio crecimiento, en el logro de unas relaciones familiares y sociales más auténticas y satisfactorias, y con el afán de crear una sociedad más justa.

Este proyecto surge ante la escasez de programas dirigidos a promover el desarrollo integral de la persona, específicamente en colonias populares. Se crea en Agosto de 1995 y de esta forma, se da inicio a una labor de equipo, formado por personas con un fuerte deseo de servicio, compromiso social y convicción personal de los beneficios que ofrece el desarrollo humano.

Siempre hemos contado con la asistencia incondicional del Dr. Juan Lafarga Corona SJ, iniciador e invaluable promotor del desarrollo humano. Además de ser un gran Maestro y amigo para todas nosotras.

El nombre que se adopta para identificar este proyecto es el de “Grupo Encuentro”, porque pensamos que: “El hombre no sólo es y se realiza en el encuentro, sino que nace en él.” Esta frase la adoptamos con lema de nuestro grupo, porque dentro de sí, encierra la firme creencia de que el ser humano no es sin el otro, lo necesita para complementarse y la plenitud del encuentro con el otro le da sentido a su ser.

Este proyecto ha logrado ser totalmente autosustentable, independiente y autónomo, por lo que consideramos se podría multiplicar en otras localidades. No recibe donativos ni apoyo económico de ninguna institución, más si dependemos totalmente de las innumerables personas que nos apoyan de múltiples maneras.

Siete personas iniciamos esta actividad en 1995, actualmente aproximadamente 55 personas se nos han unido y forman los equipos de Coordinación y apoyo de cada una de las Siete Sedes, más los Facilitadores y Maestros que imparten alguna materia o facilitan los Grupos de Encuentro.

Actualmente en Octubre de 2014, se cuenta con 1,646 personas graduadas y siete grupos con 560 personas aproximadamente cursando el Diplomado, en diferentes zonas del área metropolitana de Monterrey y Saltillo. En Enero de 2015 planeamos abrir las Generaciones 45, 46, 47 y 48.

La expansión de este proyecto se ha ido acrecentando gracias al entusiasmo de un gran número de personas que apoyan y engrandecen de múltiples formas esta tarea. Una de ellas, es la colaboración de equipos voluntarios de exalumnos de Desarrollo Humano, que se han unido al Grupo Encuentro, para impartir el diplomado bajo los mismos lineamientos.

El diplomado se realiza en el transcurso de dos años y se divide en cuatro semestres. Los temas centrales de cada uno avanzan progresivamente de lo individual a lo comunitario: Persona, Familia, Sociedad y Trascendencia. Cada semestre está constituido por tres materias y un grupo de encuentro, de esta manera se cursa 16 materias, con un total de 310 horas impartidas. Las sesiones son Semanales de 4 horas cada una.

El lugar físico donde se imparten los diplomados es en los salones de las capillas e iglesias en donde la comunidad manifiesta el deseo de recibirlo. Esto, facilita a los alumnos ahorro en el tiempo y en el costo del traslado, también es conveniente para la persona vivir esta experiencia dentro de su medio y contexto, para generar unificación, pertenencia y compromiso hacía su comunidad, por tal motivo, al Grupo Encuentro no le interesa tener una sede propia para impartir los diplomados, sino estar presente en la comunidad.

Un aliciente importante para este proyecto ha sido la gran propagación del mismo generada únicamente por difusión de los egresados, ya que no se realiza ninguna publicidad sobre el diplomado, siendo así, un programa de atracción, más que de promoción. Este fenómeno, se debe principalmente al cambio positivo y transformación que experimentan manifiestan las personas egresadas y al testimonio de vida que profesan y contagian.

El diplomado busca como objetivo básico centrar la atención en la persona y en la vivencia humana, por tanto, no es requisito que los alumnos cuenten con estudios preliminares para ingresar, solamente es necesaria una actitud abierta y comprometida.

Los grupos que conforman la población de alumnos del Grupo Encuentro son heterogéneos, están formados por personas adultas de distintas edades, de ambos géneros, laicos, sacerdotes, religiosas, de diferente preparación académica, religión, profesión, afiliaciones políticas y nivel socioeconómico. Provienen en su mayoría de colonias populares y sin embargo también hay alumnos con una situación socioeconómica media o alta.

Esta heterogeneidad en el grupo se implanta como plan piloto, después de plantear los beneficios que podría proporcionar el romper las barreras sociales, culturales y económicas con el afán de enriquecer la convivencia entre las diversas realidades, y así, lograr una visión más amplia, modificar creencias y propiciar una apertura a la experiencia, en donde las diferencias llegan a ser un complemento y no un obstáculo para el crecimiento.

Con el conocimiento de que uno de los principales obstáculos del servicio social y del desarrollo personal es el paternalismo, se decidió que el proyecto no fuera sostenido por el Grupo Encuentro, sino sustentado por los alumnos. Esto se ha logrado gracias a la colegiatura pactada durante la entrevista personal al inicio del Diplomado, cada persona elige de acuerdo a su situación socio económica una de las opciones de pago, no hay personas becadas.

Estas cuotas son flexibles y pueden modificarse durante el curso; si alguna persona necesita disminuir o desea incrementar su cuota, solo tiene que platicarlo con alguna persona de la Coordinación de Sede.

Hasta el momento, la operatividad del diplomado se sostiene totalmente por las contribuciones de los alumnos, logrando hasta un pequeño fondo de ahorro que se utiliza para el material didáctico, para realizar mejoras al lugar, hacer aportaciones a la parroquia que nos proporciona el espacio, capacitar a los miembros del equipo de apoyo y consolidar la continuidad del mismo.

Se ha mantenido la calidad académica del diplomado, gracias a la cuidadosa selección de los maestros y facilitadores, invitando a personas con amplio conocimiento en Desarrollo Humano y experiencia de trabajo en grupos, la mayoría con estudios de licenciatura y maestría, sin ser éste, requisito indispensable para la facilitación. Cada maestro tiene a su cargo la impartición de una sola materia durante el diplomado, para así, presentar diversos métodos de exposición y ubicarlos en su especialidad. A los maestros y facilitadores se les pagan sus honorarios al final de cada sesión impartida.

Bajo el conocimiento de que la mayoría de los alumnos no pueden adquirir la bibliografía requerida, se proporciona el material necesario por medio de fotocopias. Además se cuenta con bibliotecas, formadas aproximadamente por 200 libros cada una, conteniendo los textos básicos del Desarrollo Humano, a éstas bibliotecas también tienen acceso los exalumnos.

En cada sede en donde se imparten los diplomados existe un equipo de Coordinación y un equipo de apoyo formado por exalumnas, que colaboran de manera voluntaria en la operatividad del mismo.

Los equipos que coordinan cada sede deberán tener como mínimo a cuatro personas en la coordinación y dos en el equipo de apoyo, para eficientar el proyecto y garantizar su permanencia. Una de estas ventajas es poder compartir el liderazgo y la responsabilidad, lo cual, aligera la tarea y da libertad a cada miembro del equipo para desempeñar otras actividades, atender imprevistos o poder ausentarse por viaje o indisponibilidad.

Una de las mayores fortalezas del proyecto ha sido sin duda, la forma de interrelación de los miembros de los equipos de coordinación. La calidez, cordialidad y disposición de las personas que lo integran, ha sido fundamental para su funcionalidad y eficiencia.

Bajo la convicción de que los valores y actitudes que promueve el Desarrollo Humano, más que enseñarlos se viven, el equipo trabaja día a día en su evolución personal para tratar de transmitir a través del ejemplo, esto ha generado una mayor conciencia e integración y la realización del trabajo en un ambiente agradable del que se han derivado múltiples ventajas.

Con la certeza de que el proceso de comunidad inicia en la forma en que interactúa el equipo coordinador, se da mucha importancia a tener espacios de revisión y retroalimentación, en donde cada uno de los miembros puede exponer sus ideas, inquietudes, sugerencias y todo lo que se relacione al mejoramiento y efectividad del proyecto.

Además, cada uno de estos encuentros es una forma de acrecentar los lazos de amistad, ya que las reuniones no tan sólo están enfocadas a la tarea, sino también a convivir, a compartirse como personas, a dedicar un tiempo para expresarse, escuchar y relatar experiencias personales.

Esta conjunción de trabajo y amistad ha sido la combinación perfecta que ha proporcionado a cada miembro del equipo un gran sentido de vida. Sin negar momentos de desacuerdo, dificultades y crisis, que se han sabido sortear, bajo la conciencia de que se puede aprender de ellas y el lograr superarlas, fortalece.

Iniciamos como un sueño……… un proyecto comunitario, y sin darnos cuenta, de forma suave y disfrutándolo mucho, se ha convertido en un proyecto de vida para cada de una de las integrantes. Soñamos en llevar el mensaje con la ilusión de promover a la persona y que fueran agentes de cambio en sus propias familias y comunidades.

Hoy podemos compartirles que este sueño, este proyecto de vida, se ha traducido en acciones concretas de transformación social realizadas por nuestros exalumnos y exalumnas, cada uno comprometiéndose en forma personal a proyectos comunitarios de alto impacto.

La intensión principal de la investigación “Un Camino hacia la Trascendencia en Desarrollo Humano” (2007) realizada por Claudia González Ancira y Cecilia Sotomayor Reyes, era conocer si los aprendizajes significativos adquiridos en el diplomado del Grupo Encuentro trascienden a través del tiempo y llevan a la persona a transformar su realidad y convertirse en agentes de cambio y promotores de su comunidad.

Se estudiaron a 32 exalumnas de las dos primaras Generaciones a 9 años de haberse graduado. Es para nosotros sumamente revelador que la investigación arroje, que este grupo de Graduadas del Diplomado en Desarrollo Humano, por propia iniciativa, realicen 97 actividades que indican la trascendencia en el área social y comunitaria.

Es para nosotras un honor la oportunidad que nos brindan de compartir y compartirnos, mil gracias.