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El futuro ya no es lo que erá antes

José F. Gómez del Campo
29 de Mayo de 2014

El esperado año 2000, e inicio del tercer milenio de nuestra era, llegó finalmente. Numerosas y variadas predicciones se hicieron respecto a las preocupaciones y retos que enfrentaron sociedades anteriores. Algunas visiones eran francamente apocalípticas, otras conservadoras, otras más escépticas… y otras, como las de la mayoría de los estudiosos del futuro, entusiastas y optimistas. Quedaron en el pasado amenazas y esperanzas que no se realizaron, mitos que se derrumbaron, sistemas que fracasaron… y retos que se nos siguen encarando. Algunas visiones fueron superadas, y lo que en algún momento fueran argumentos de novelas y películas de ciencia ficción, ahora son historia. En este ensayo, tomaré algunas de las predicciones para diferentes campos y compartiré algunas reflexiones, ahora que el futuro ya pasó. Me asomaré también, aunque sea brevemente, al nuevo futuro.

¿Por qué preocuparnos por el futuro? Porque, como lo señalaba Cornish (1979), todos viviremos el resto de nuestras vidas en el futuro. Si queremos cambiar algo hay que ver el futuro; para cambiar el presente ya es demasiado tarde. El interés por el futuro aumenta porque llega cada vez más rápido. Rogers (1968) consideraba que el principal problema del hombre era su habilidad o disponibilidad para asimilar la vertiginosa velocidad con la que ocurre el cambio, la cual contrasta con las increíbles dificultades para producir cambios en las burocracias del gobierno, la educación y la religión. El pasado, e incluso el presente, son nuestra historia, el futuro es nuestra esperanza, y si no somos capaces del cambiarlo, nos veremos obligados a vivir en él.

Principales retos y problemas. Rogers (1968, en Lafarga y Gómez del Campo, 1978) adelantaba que para el año 2000 la población mundial se duplicaría y que en los Estados Unidos habría entre 320 y 340 millones de habitantes. Los expertos señalaban que, según las tendencias, para el año 2000 habría 7 410 millones de habitantes en el planeta. Según datos del Population Reference Bureau, al 12 de febrero de 2002 tan sólo somos 6222 millones y en los Estados Unidos, país que ocupa el tercer lugar en población, a la misma fecha son poco más de 286 millones. Con 100 millones de habitantes, México ocupa el undécimo lugar en la lista y es el segundo de América Latina, después de Brasil, con 179 millones de habitantes.

Aunque las cifras actuales son menores- en algunos casos significativamente menores- que las previstas, los grandes problemas del siglo XX aún no se han resuelto, y algunos se han acentuado. La aceleración del cambio tecnológico y científico ha resultado en impresionantes cambios en la calidad y esperanza de vida, pero los beneficiarios siguen siendo los privilegiados. Los sistemas sociales de salud siguen siendo insuficientes en la mayoría de los países y el aumento de la pobreza es alarmante. El incremento del terrorismo, con su clímax del 11 de septiembre de 2001, y la creciente dificultad para combatir el narcotráfico, han puesto de manifiesto la incapacidad de los gobiernos particulares para erradicarlos y pueden ser algunos de los antecedentes de lo que serán las futuras organizaciones mundiales de gobierno. Por otra parte, la caída del muro de Berlín y el fracaso de los dos principales sistemas sociales, políticos y económicos abre también la puerta a nuevas opciones. La Unión Europa nos ofrece posibilidades muy emocionantes.

La soledad, la enajenación, la dificultad en las relaciones interpersonales, que ahora pueden superarse parcialmente con las relaciones virtuales (algo parecido a la comunicación epistolar del pasado); la creciente preocupación por la seguridad personal, el aumento de la violencia en todas sus variantes (abuso, secuestro, discriminación, desintegración familiar, adicciones, etcétera) y las necesidades en general de comunicación cercana y significativa entre las personas, fue enfrentada en los sesentas y setenta del siglo XX por el Movimiento para el Desarrollo del Potencial Humano y su propagación de la experiencia de grupo. ¿Cuál es la oferta ahora?, ¿cuál será en el futuro?

¿Cómo se estudia y se cambia el futuro? Los métodos tradicionales como la extrapolación de tendencias, la construcción de escenarios, la simulación y la consulta a los expertos se siguen utilizando, asistidos y mejorados por las nuevas tecnologías y sobre todo por la gran cantidad de información al alcance de todos en bancos de datos y direcciones electrónicas y páginas de internet, como el Population Reference Bureau (www.prb.org) y la World Future Society (www.wfs.org/mmwagar.htm). La ciencia ficción seguirá ocupando su lugar privilegiado en el estudio del futuro, pues cuenta con grandes talentos que se dan la libertad de romper todos los encuadres.

Si lo asumimos desde la perspectiva del poder de la persona, el futuro se crea y se cambia:

Algunos futuros cambiados, confirmados, superados y por escribirse. En 1899, Charles H. Duell, comisionado estadounidense de patentes, decía: “Todo lo que se podía inventar ya se inventó”. ¿Cuántas patentes se habrán registrado a lo largo del siglo XX? ¿Cuántos inventos se hubieran perdido si este hombre o cualquier otro hubiera sido capaz de limitar la creatividad? En las próximas líneas compartiré con ustedes algunas reflexiones sobre algunos futuros que pudieron no haber existido.

Cine, radio y televisión. A Harry Warner, magnate de Warner Brothers en 1927, se le atribuye la frase: “¿Quién diablos quiere oír a los actores hablar?”. El cine sonoro ha añadido a la vida de millones de personas significados y matices únicos. ¿Qué sería hoy del cine, sin esos talentos que nos dieron el sonido?

El científico escocés John Baird presenta en enero de 1926 ante la royal Institution un aparato capaz de transmitir a distancia imágenes animadas al que denomina “televisión”. El invento fue calificado como “interesante” y “perfectible”. Aunque el aparato nunca proporcionará imágenes de calidad comparable a la de una buena película cinematográfica, parece abrir posibilidades a los medios de comunicación. No falta quien augure que el invento llegará a competir con la radio, que el 3 de noviembre de 1925 comenzó a emitir un diario hablado. Muchos piensan que en el futuro llegará a ser una radio provista de imágenes (“La radio no tiene futuro”, decía en 1897, Lord William Thomson Kelvin, científico escocés conocido por la escala de temperatura que lleva su nombre). El 8 de febrero de 1928 Baird efectuaba la primera transmisión televisiva desde Londres a Nueva York, y el 3 de julio del mismo año se efectuaba la primera transmisión en color.

En 1946, casi veinte años después, otro magnate del cine, Darryl F. Zanuck, presidente de la 20th Century Fox, minimizaba el peligro que la televisión representaba para el cine: “La televisión no podrá mantenerse durante más de seis meses en ningún mercado que capte. La gente pronto se cansará de fijar la vista en una caja de madera todas las noches”. ¿Qué hubiera dicho Zanuck, productor de los films de conciencia social que distinguieron tanto al estudio en los últimos años de la década de los cuarenta, al aparecer por primera vez a la venta en videocasete, en 1977, películas clásicas de la 20th Century Fox?

Para principios de los cincuenta los magnates del cine no podían seguir ignorando el impacto de la televisión; el plan era ofrecer al espectador una clase de diversión en los cines que no pudieran tener en sus casas. Los nuevos inventos atrajeron al público: Tercera Dimensión, Cinemascope, Vista Vision y después Cinerama, y así se cambió el futuro. La competencia entre los medios ha dado lugar a tecnologías digitales tan perfeccionadas como el DVD, que además de proporcionar educación y diversión, ha permitido el rescate, la restauración de la historia del cine.

Aviación. En el campo de la aviación, Ferdinad Foch, Mariscal de Francia, generalísimo de los aliados en 1918 – quien ganó la segunda batalla del Marne y obligó a los alemanes a solicitar un armisticio, que fue firmado en un vagón de su tren, en Rethondes, en el bosque de Compiégne -, expresó en 1911 la siguiente opinión: “Los aviones son juguetes interesantes, pero no tiene valor militar”. En agosto de 1914 ninguna de las potencias en fuera disponía de un número considerable de aviones de combate y nadie había oído hablar todavía de bombarderos. Los esfuerzos técnicos se concentraban en el Zeppelín. Para 1917 Alemania disponía ya de bombarderos de largo alcance, con los que el 13 de junio lanzó un devastador ataque contra Londres. La aparición de estos bombarderos determinó una reorganización de los ejércitos y la guerra aérea jugó un importante papel en el desenlace de la primera Guerra Mundial.

Los primeros aviones comerciales fueron herederos directos de los aviones bombarderos que actuaron en la guerra. En realidad, fue suficiente con reemplazar las bombas de los pasajeros; el 9 y 12 de febrero de 1919 se realizaban los primeros vuelos comerciales. El segundo cubrió el trayecto Paris-Bruselas en 120 minutos en un avión de 14 pasajeros que podría volar a 150 kilómetros por hora y ofrecía a los pasajeros insólitas condiciones de confort como fumar y jugar bridge. Unos años después el 20 de mayo de 1927, Lindbergh cruzaba solo el Atlántico en su Espíritu de San Luis, en su histórico vuelo Nueva York- París en el tiempo record de treinta y tres horas y media.

La conquista del espacio y el primer hombre en la luna. Otros querían volar más alto y más lejos e inician la carrera espacial. Al respecto, en 1956, el astrónomo británico Richar van der Riet decía: “Los viajes espaciales son un total disparate”, y en 1967, el científico estadounidense, Lee de Forest, quien junto con los franceses Lauste y Lauder logró la transcripción gráfica de las ondas sonoras, aseguraba enfáticamente que: “El hombre nunca llegará a la Luna, a pesar de todos los avances científicos del futuro”. Dos años después, el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pisaba el suelo lunar seguido por Tom Aldrin, suceso que alteró el futuro.

Salud y esperanza de vida. El escritor James Mac Gratt aseguraba en 1984 que “La clonación de un mamífero es biológicamente imposible”. Hoy, varios países están a favor de que se permita la clonación de células, tejidos y órganos, para trasplantes e intervenciones con fines terapéuticos. ¿Qué no se verá en el siglo XXI? Los elevados costos, dolores postoperatorios, extensos periodos de recuperación, el riesgo de infecciones y otras complicaciones que acompañan a la cirugía tradicional, serán reemplazados por técnicas quirúrgicas muy poco invasoras que combinarán la robótica, la inteligencia artificial y tecnologías semejantes, que además de invadir el mínimo permitirán a los cirujanos ver y hacer lo que antes no podían. El uso de la cirugía robótica en la actualidad en los Estados Unidos se da sólo en un 2% de los casos, pero se piensa que en un lapso de tres a cinco años, pudiera extenderse al 10%. Como resultado de estos y otros avances en el campo de la salud, hay también quienes aventuran que para el 2025 se habrá aumentado la esperanza de vida en un 30%.

Por otro lado, las malas noticias: el Population Reference Bureau señala que, con 23 millones de adultos entre 15 y 49 años que viven con VIH/SIDA, África subsahariana es la región que más sufre la epidemia. Le sigue la India con tres y medio millones. Mundialmente, 15.7 millones de los adultos que tienen SIDA son mujeres y 1.3 millones son niños menores de 15 años. ¿Y la vacuna que con seguridad se tendía para el 2000?

Computación e informática. Thomas Watson, presidente de la IBM en 1943, afirmó: “Creo que el mercado a nivel mundial será sólo para cinco computadores”. En 1977, Kenneth Olsen, Director de Digital Equipment Corporation pensaba que “No hay razones para que un individuo cualquiera quiera tener una computadora en su casa”. Las primeras computadoras personales aparecieron en 1975; para 1980, la mayoría de los sistemas operativos eran incompatibles. Bill Gates, al frente de Microsoft creó el MS-DOS; en 1981 expresó: “640 KB de memoria deberían ser suficientes para cualquiera”. En la actualidad cualquier disco compacto nos permite guardar 650 MB de información. La impresionante difusión de las computadoras y el acceso a la internet ha cambiado las vidas las relaciones y las costumbres de seres humanos ordinarios, capaces de utilizar las extraordinarias posibilidades de estas tecnologías de modos inesperados. Muchas personas trabajan, conversan, estudian, comercian y se mantienen informados mediante la internet. La adicción a este medio de comunicación ya forma parte de las nuevas psicopatologías.

Crecimiento personal y relación es interpersonales. En estos aspectos, Rogers (en Lafarga, J. y Gómez del Campo J., 1978) dibujaba en 1968 algunos escenarios.

Para él, la experiencia intensiva de grupo (grupos de encuentro, grupos de sensibilización, grupos de entrenamiento, etcétera) que conduce a las personas hacia relaciones reales, cercanas y significativas, constituía tal vez la invención social más importante del siglo XX. En esos grupos veía surgir a “La persona del mañana”, creciente minoría con características tales como: expansión de la consciencia, apertura a la experiencia, valoración de la autenticidad; en busca de nuevas formas de intimidad cercanía y formación de comunidad; desconfianza en las instituciones rígidas, inflexibles, e impersonales; cercanía a la naturaleza, despego de lo material, etcétera.

En cuanto a la intimidad entre hombre y mujer, decía Rogers, se están siguiendo caminos que no serán reversibles para el año 2000. Hablaba de una mayor libertad en las relaciones sexuales entre adolescente y entre adultos, y de la disminución de la actitud de posesividad en forma considerable. Para el año 2000 será bastante factible asegurar que no habrá hijos en una unión, A través de uno de los diversos medios que actualmente se estudian a cada individuo se le asegurará una infertilidad prolongada durante la adolescencia temprana. Se requerirá una acción positiva, permisible sólo después de una decisión cuidadosa, para restablecer la fertilidad. Esto cambiará la situación presente, en la que sólo por medio de una acción positiva se puede evitar la concepción.

También, para entonces, la elección de futuros padres mediante computadoras será mucho más sofisticada que hoy y resultará de gran ayuda para que un individuo encuentre un compañero del sexo opuesto que sea el apropiado. Algunas de las uniones temporales así formadas pueden legalizarse como un tipo de matrimonio son compromiso permanente, sin hijos (por acuerdo mutuo) y, si la unión se rompe, sin acusaciones legales, sin necesidad de presentar una causa legal y sin asistencia por divorcio.

En efecto, la libertad sexual que se fue viviendo a partir de la revolución sexual de los setenta continuó en aumento, pero la posesividad parece no haber disminuido; más aún, ahora se conoce cada vez más como codependencia afectiva y es uno de los mayores problemas en las relaciones interpersonales. Por otra parte, la aparición del SIDA cambió el futuro en forma dramática, sin que se registren grandes avances en cuanto a la comprensión y tolerancia social hacia esta situación. En cuanto al escenario que plantea Rogers sobre el matrimonio, los hijos la familia, el divorcio y el control natal, sus puntos de vista siguen siendo una posibilidad para el futuro, tal vez debido a los pocos cambios operados en el gobierno, la educación y la religión institucionalizada.

Continúa Rogers:

¿Qué puede decirse acerca de la educación en el año 2000, especialmente cuando implica relaciones interpersonales? Es posible que la educación continúe en mucho como está, preocupada sólo por las palabras, los símbolos, los conceptos racionales que se basan en el papel autoritario del maestro más deshumanizado por las máquinas de enseñanza, el conocimiento computarizado, y la creciente aplicación de los tests y los exámenes. Esto es posible porque los educadores están mostrando más resistencia al cambio que cualquier otro grupo institucional; empero, lo considero poco probable, porque hace mucho tiempo que se ha retrasado la revolución en la educación, y el desasosiego de los estudiantes es sólo un signo de esto.

Aventuró, sin embargo, una serie de cambios necesarios en la educación para que llegue a ser verdaderamente significativa. “El aprendizaje, más que una preparación para la vida, debe ser en sí mismo una experiencia en el vivir”.

Según Rogers, de todas las instituciones, la industria era la mejor preparada para enfrentarse al año 2000, y se refería no a su habilidad técnica, sino a la importancia de las personas, de las relaciones interpersonales y de la comunicación abierta en el ambiente laboral. Así que, al hablar de la industria en el año 2000, al margen de las predicciones acerca del aumento de la habilidad técnica, del incremento del automatismo, del aumento de la dirección mediante computadoras, etcétera, que indudablemente se harán realidad, discute principalmente el aspecto interpersonal.

Imagino que en el año 2000 – nos dice- muchas industrias estarán prestando tanta atención a las relaciones interpersonales y a la calidad de la comunicación como actualmente lo hacen en lo referente a los aspectos tecnológicos de su negocio. Llegarán a valorar a las personas como tales y a reconocer que la innovación y el progreso sólo pueden surgir del conocimiento comunicado de todos los miembros de la organización. Prestarán más atención a las rupturas de la comunicación interpersonal que a las rupturas del circuito en sus computadoras. Se verán forzadas a reconocer que sólo en la medida en que promuevan el crecimiento y la plenitud de los individuos en la nómina, estarán promoviendo el crecimiento y el desarrollo de la organización.

Para los que compartimos la visión humanista de la naturaleza humana y de su desarrollo, resulta interesante y enriquecedor volver a leer los trabajos de Rogers a los que me he referido ahora que el futuro ya pasó. Seguimos encontrando planteamientos válidos para el presente y cuestionamientos y direcciones para el porvenir , así como una oportunidad para estudiar y tratar de comprender las fuerzas que siguen bloqueando nuestro crecimiento como individuos y como especie. La esperanza del crecimiento a partir de la persona sigue tan vigente ahora como cuando, en 1961, Michael Murphy y Richard Price fundaron Esalen, en el área de Big Sur, en California, el primero y más importante centro de crecimiento con el que se asocia el movimiento para el desarrollo del potencial humano.

Ente los que participaron impartiendo seminarios en Esalen durante los tres primero años figuraban Alan Watts. Carl Rogers, Paul Tillich y Rollo May. En 1962, literalmente por accidente llegó Abraham Maslow, cuya participación en Esalen propició el vínculo entre California y la costa este de los Estados Unidos, en dónde Maslow y George Leonard desarrollaban experiencias semejantes a las del oeste.

La conspiración de Acuario. En los ochenta, Marilyn Ferguson se refiera a la red que va emergiendo como resultado de las transformaciones personales y sociales durante los sesenta y los setenta como “La conspiración de Acuario”, a quienes pertenecen las personas “orientadas hacia dentro”, inclinadas a buscar en el interior de sus recursos espirituales el resurgimiento de la espiritual persona que traer consigo cambios radicales en todos lo órdenes. La relación con Acuario pretende asentar el aspecto benévolo del movimiento, en contraste con la idea popular emanada de la astrología de que “después de una era oscura y violenta, la de Piscis, estamos entrando en un milenio de amor y de luz ‘la era de Acuario’, la época de la ‘verdadera liberación espiritual’”. Para Ferguson, el fenómeno central de la conspiración de Acuario, fue profetizado por el jesuita Pierre Theilard de Chardin: una conspiración de hombres y mujeres con nuevos puntos de vista, capaces de contagiar la necesidad de cambio. En un viaje de San Francisco a China, en 1931, escribió el bosquejo de “El Espíritu de la Tierra”, en el que habla de la conspiración por “elevar a un nuevo nivel el edificio de la vida”, proceso evolutivo que se convertirá en algo colectivo que envolverá a todo el planeta y se cristalizará en una iluminación colectiva a la que él llamó “punto Omega”.

Es claro que el movimiento hacia la apertura de conciencia, que se dirige hacia una conciencia unitaria, hacia una conciencia cósmica como la llamaba Theilard de Chardin, es uno de los principales signos de este tiempo. Los procesos de cambio social que se generaron en la última década del siglo XX están dando lugar a situaciones nuevas, nuevas posibilidades en las relaciones de poder, reestructuración de gobiernos, etcétera, que están pasando a ser parte de la conspiración. Para que estos procesos prosperen desde la perspectiva del desarrollo humano, es necesario no definirnos como expertos en el proceso, pues fácilmente podemos situarnos en roles en los que paradójicamente los impedimos. Puede parecer demasiado arrogante y pretencioso el utilizar nuestro estatus profesional para dar poder a otros. Por el contrario, parece que en la actualidad, más que nunca, es necesario ceder nuestro poder, ponerlo al servicio de las causas y objetivos de los que no lo tienen, solidarizarnos.

Otra obra importante, tal vez menos difundida, es la obra El punto crucial de Fritjof Capra, quien aborda también el surgimiento de nuevos paradigmas. Al contrario de lo que sugiere el marxismo, fuertemente influido por la idea maltusiana de que la vida es una lucha constante por la existencia, Capra se aproxima a la exploración de las nuevas opciones de transformación hacia el final del segundo milenio, desde la filosofía oriental del I Ching, que señala que el conflicto debe reducirse en etapas de transición. Propone el abandono de los esquemas freudianos para dejar lugar a los modelos humanistas que destacan la salud holística y se identifican con el potencial de la naturaleza humana más que con sus defectos. Apoya la visión sistémica de la persona y del mundo en general como los recursos de transición hacia la que el llama la era solar. Sostiene que se necesita el desarrollo de una fuente de energía que sea renovable, económicamente eficiente y benigna desde el punto de vista del medio ambiente. La energía solar es la única que reúne estas características.

Conclusión. Como puede apreciarse, muchas de las predicciones en los aspectos científicos y tecnológicos se cumplieron e incluso fueron rebasadas. No así en el terreno de lo intrapersonal, interpersonal y social. Mientras que los cambios tecnológicos y científicos se dan con gran rapidez, no ocurre lo mismo con el cambio personal. Al ser protagonistas de nuestro propio proceso, tal vez no nos observamos con la frecuencia necesaria para percatarnos del movimiento. En palabras de Paulo Freyre: “El tiempo es algo que se va dando, y ese ‘se va dando’ significa que el futuro existe en la medida en que yo o nosotros cambiamos el presente. Y es cambiando el presente como la gente fabrica el futuro. Por eso, entonces, la historia es posibilidad y no determinación”.

¿Qué quieres cambiar hoy para que tu futuro se haga realidad?

Bibliografía

Capra, F. (1983). The Turning Point, London, Flamingo.
Cornish, E.S. (1979). Planting Seeds for the Future, Washington, Future World Society.
Ferguson, M. (1985). La conspiración de Acuario. Transformaciones personales y sociales en este fin de siglo, Barcelona, Kairós.
Plaza & Janés (eds.) (1988). Crónica del siglo XX.
Population Reference Bureau (2002). Cuadro de la población mundial.
Rogers,C. R. (1968), “Relaciones interpersonales E.U.A. 2000”, en Lafarga, J. y Gómez del Campo, J. (eds) (1978), Desarrollo del potencial humano, vol. I, México: Trillas.
________. (1968) La persona del mañana. (En Lafarga, J. y Gómez del campo, J. (eds.) (1978). Desarrollo del potencial humano, vol. I, México, Trillas.